Félix Finkbeiner tenía 9 años cuando, después de una lección de ciencias en la escuela donde hablaron de la fotosíntesis, decidió plantar su primer árbol en su escuela.

Felix Finkbeiner fundó la asociación en 2007, cuando tenía 9 años, después de realizar un trabajo escolar sobre cómo la crisis climática afectaba a nuestro planeta.

Le gustó tanto la experiencia que ese día Félix Finkbeiner prometió que trabajaría para plantar un millón de árboles en Alemania. Cuatro años después, su promesa se cumplió. Con sólo 13 años, Félix se convirtió en el presidente de “Plant for the Planet”, una asociación con representación en 70 países, en la que participan 132 niños.

A todos nos gusta hablar de la crisis climática -dijo en el IX Foro Internacional de Greenaccord- pero sólo hablar no va a solucionar el problema. Y cuando los adultos simplemente hablan del tema y no actúan, depende de los niños pasar a la acción.” Un mensaje claro y directo, dirigido a los más de 400 estudiantes de Cuneo que participaron en este foro.

Principios inspiradores de Félix.

Félix y los demás miembros de la asociación tienen como objetivo principal la eliminación de las emisiones de dióxido de carbono. Y la pobreza. Su discurso es muy simple: eliminar las emisiones de carbono a nivel mundial. El segundo punto se refiere a la reforestación. El objetivo de “Plant for the Planet” es poder plantar 500.000 millones de árboles, para alcanzar un billón en diez años.

Inspirado por el trabajo de Wangari Maathai, activista keniata y Premio Nobel de la Paz, Félix ha creado una red internacional de “academias” en las que se enseña a los jóvenes a actuar en sus propios países, empezando por la escuela, con la intención – utópica pero, como demuestra el objetivo que alcanzó en estos años, posible – de cambiar el mundo. “Al principio“, recuerda, “queríamos salvar a los osos polares. Ahora hemos comprendido que debemos salvar nuestro futuro.”

La importancia de la familia.

Félix tiene una familia que le apoya, que cree en el medio ambiente y ha sido capaz de transmitirle la capacidad de soñar, convencer e involucrar. Es convincente y carismático, tiene todas aquellas cualidades indispensables para transmitir entusiasmo y nuevas ideas a los demás. “Entendimos  que en los adultos hay un error de percepción. Ustedes hacen del futuro una cuestión académica, pero para nosotros, los niños, es una cuestión de supervivencia. Los adultos son a veces como los monos, que prefieren elegir un plátano hoy en vez de tener un casco completo mañana.

Objetivos alcanzados a 20 años.