“Tanto la oposición como el Gobierno siguen pensando en 5 millones de barriles de petróleo para el año 2019. Y olvídense, no tenemos cómo”, advierte el ingeniero venezolano Juan Carlos Sánchez, coganador del Premio Nobel de la Paz en el año 2007

Su sencillez es tan evidente que nadie pensaría que este venezolano de hablar tranquilo -pero sin concesiones- fue coganador del Premio Nobel de la Paz en el año 2007. El ingeniero Juan Carlos Sánchez, consultor ambiental y profesor de la UCV y de la Universidad Simón Bolívar, forma parte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés). Son el ambiente y sus avatares las grandes inquietudes de Sánchez; no en vano fue miembro de la delegación nacional que participó en la histórica Cumbre de Río, en 1992, y también asesoró los equipos venezolanos que negociaron el Protocolo de Kioto.

“El Gobierno de Venezuela está escurriendo el bulto en materia de cambio climático”, subraya Sánchez en entrevista con Contrapunto. El ingeniero participó esta semana en el Congreso Venezolano de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable, organizado por la Red de Periodismo ante el Cambio Climático y realizado en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

De eso no se habla

-Usted dice que en Venezuela no se habla sobre cambio climático. ¿A qué lo atribuye?

-Darte una respuesta veraz de por qué no se habla es imposible, porque no lo sabemos. ¿Por qué el Gobierno no saca este tema a flote? Te puedo decir algunas hipótesis.

-¿Qué cree usted?

-Creo que, en parte, las urgencias que tiene el Gobierno son otras: de supervivencia política en particular. A la reunión de París (2015) fueron 180 jefes de Estado; es la reunión internacional que agrupó la mayor cantidad de jefes de Estado, y nuestro Presidente no fue. Creo que no fue porque la Cumbre ocurrió en medio de las elecciones parlamentarias. No era una elección presidencial; él pudo acercarse un par de días allá, pero no fue.

-¿Qué mensaje queda en la comunidad internacional?

-Que a Venezuela no le importa el cambio climático. Otra razón que pudiera estar detrás de esto es que Venezuela posiblemente pensó que el Acuerdo de París iba a ser un fracaso, que no iba a llegar a nada, que íbamos a seguir viviendo con el petróleo, porque obviamente el negocio petrolero está en contraposición con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Entonces, claro, mandaron una delegación para que defendiera el petróleo. Yo lo vi: vi a la delegación de Venezuela defendiendo el negocio petrolero en un entorno internacional en el cual se hablaba sobre el cambio climático. A la delegación venezolana le fue muy mal, regresó al país y no ha informado los compromisos.

-¿Por qué no hay reportes públicos?

-No hay reportes públicos sobre lo ocurrido en París, aunque hubo una delegación que nos representó. Yo, como venezolano, tengo derecho a saber qué fue lo que ocurrió allá, porque me va a afectar. Allá se entregó un documento que compromete al país, pero poco se ha informado sobre esto. Cuando esas cosas ocurren uno siente que se está ocultando algo.

-¿Qué cree que se está ocultando?

-Creo que se oculta algo como falta de preparación del Estado para manejar el problema, porque lo subestimó por mucho tiempo. Pienso que el Gobierno no tiene argumentos para sostener su posición ambiental, nacional e internacionalmente, porque está en sentido contrario del pensamiento universal. No tiene cómo manejarlo en este momento, y prefiere hacer como el avestruz: meter la cabeza dentro de la tierra como si el problema no existiera.

En diciembre de 2015 se logró en París un acuerdo histórico para el clima. Foto: unmultimedia

Planes desconocidos

-Usted afirma que el plan de mitigación con el que el Gobierno venezolano se comprometió en París no se conoce. El Gobierno dice que lo presentó.

-Dice que presentó un documento que lo llama La contribución de Venezuela al problema mundial del cambio climático. Ese documento es público, está en la Web. Pero cuando uno lo abre, aparece el escudo de Venezuela y no se dice cuál es el autor: ¿Fue la Cancillería? ¿Fue el Ministerio de Ecosocialismo? ¿Fue el Ministerio de Planificación? No aparecen instituciones ni funcionarios. Por eso digo que ese documento se presentó a la carrera, a última hora; se compromete al país con una serie de planes que no han sido informados. Hay un plan de mitigación y un plan de adaptación.

-¿Es público?

-Debería serlo. Han pasado seis meses, y si ese plan no se ha hecho público entonces tengo derecho a pensar que no existe; que fue algo para responder a la carrera a la comunidad internacional, pero no se ha hecho el trabajo. Pongámonos a trabajar, pongámonos a hacer un plan de reducción de emisiones, que es el plan de mitigación. Un plan de adaptación a las consecuencias del cambio climático debe tener planes sectoriales: del sector agrícola, de los recursos hídricos, del sector urbano, de la salud.

-¿Qué consecuencias acarrea que no tengamos esos dos planes?

-Que no se pueden establecer las políticas públicas, porque las políticas públicas funcionan cuando están enmarcadas en un plan global, que tenga horizontes y que sepa para dónde queremos mover el país en cada uno de esos temas: salud, sequías, inundaciones.

-¿Esto como deja a Venezuela en el ámbito internacional desde el punto de vista ambiental?

-Muy mal. Quienes manejan este tema lo conocen muy bien y saben cuándo se está escurriendo el bulto, cuando se evaden las responsabilidades. Yo no quiero eso para mi país, sobre todo porque el país tiene enormes recursos para responder en sus universidades, en sus centros de investigación, en sus academias. Pero no se les consulta ni se les informa.

-¿Venezuela está escurriendo el bulto en materia de cambio climático? ¿Usted lo percibe así?

-Sí. El Gobierno de Venezuela está escurriendo el bulto en materia de cambio climático. Así es como lo percibo. No solo nacional, sino internacionalmente.

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