Cómo calentar una vivienda con energía solar térmica

Mantener una vivienda climatizada, especialmente las menos eficientes energéticamente, conlleva un coste importante, tanto en emisiones a la atmósfera, como en gasto en energía. Por ello, optar por la energía solar para el mantenimiento de la temperatura de los hogares y, por qué no, para aportar agua caliente, solventa de un plumazo ambos problemas. Sin embargo, a veces no es tan sencillo dar el primer paso. ¿Cómo funciona la energía solar térmica?, ¿qué puede ofrecer y, más allá, qué tipos de colectores solares existen? Las dudas son muchas, por lo que tratamos de despejarlas.

Claves del funcionamiento de un sistema solar térmico.

Frente a los clásicos paneles fotovoltaicos, que capturan la energía del sol para su conversión en corriente alterna, los sistemas solares térmicos lo que hacen es aprovechar el calor de la radiación para climatizar una vivienda o para calentar el agua caliente sanitaria, entre otros potenciales usos, a los que se suma el de caldear una piscina, por ejemplo.

Para lograr lo anterior, son muchos los equipos necesarios dentro de un sistema para el aprovechamiento de la energía solar térmica. No obstante, apostar por ella traerá beneficios, tanto para el medio ambiente, como para el propietario de la vivienda. Solo hay que echar un ojo a las facturas para entenderlo. Aproximadamente la mitad del coste lo produce, directamente, la calefacción. Así, abogar por la energía solar térmica, por sí sola o con el respaldo de un sistema auxiliar, reducirá drásticamente el gasto en energía de cualquier vivienda.

Imagen Shutterstock

Colectores solares más comunes.

Lo que sucede es que adentrarse en este mundo y elegir bien no siempre es fácil, puesto que son muchos los aspectos a tener en cuenta. Así, cuando uno empieza a profundizar en la energía solar, descubre que esta va mucho más allá de la fotolvoltaica y que existen muchos tipos de paneles solares.

Algo parecido ocurre cuando se presta atención al sol como alternativa para climatizar una vivienda. De pronto, de familiarizarse con los colectores solares, se pasa a bucear en todo un mundo de tipologías de paneles térmicos en el que perderse no será raro. Sin embargo, para uso doméstico, tendrás que prestar atención a las dos opciones siguientes:

  1. Sistema solar térmico plano. Es uno de los más comunes y de los más antiguos, puesto que su uso se remonta a la mitad del siglo XX. Integrado por una placa para la absorción de color oscuro, una cobertura de aislamiento y un fluido que trasporta el calor desde la placa hasta el tanque de agua, este mecanismo es el de menor coste y se considera adecuado para cualquier tipo de clima. Sin embargo, como debilidad, se suele apuntar a su baja eficiencia, al menos en comparación con otras alternativas.
  2. Paneles de tubos de vacío. Esta es otra de las opciones para el aprovechamiento doméstico de la energía térmica con mayor penetración en los hogares. En este caso, el sistema está formado por colectores que se insertan en tubos de vacío y, así, evitan las pérdidas de calor. Este, de hecho, es uno de los puntos diferenciales más evidentes entre esta opción y la anterior, en la que las pérdidas son más habituales. Además de destacar en este sentido, los colectores de tubos de vacío son por lo general mucho más eficientes, si bien esto se acompaña de un coste más elevado para la instalación y el mantenimiento.

¿Colector térmico plano o de tubos de vacío?

Como en casi todo, ante esta disyuntiva no hay una respuesta válida para todo el mundo puesto que son muchos los factores a tener en cuenta en una decisión de estas características.

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