Los científicos integrantes del Panel Intergubernamental de Expertos  para el Cambio Climático, brazo técnico y científico de la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre el Cambio Climático, han demostrado fehacientemente que este problema comienza y termina en las ciudades.

Ciertamente, las ciudades del mundo albergan en sus territorios más del 60 por ciento de la población mundial, consumen cerca del 80 por ciento de la energía derivada de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) y representan el origen  del 80 por ciento de las emisiones de C02. Estas emisiones se originan en el sector transporte, construcción, agrícola, industrias, residuos y desechos sólidos.

Las ciudades seguirán siendo consumidoras de energía y emisoras de C02 debido a que son centros de innovación económica, política y cultural, y para ello necesitan manejar de manera creciente y permanente  grandes cantidades de recursos públicos, infraestructura, capitales de inversión y conocimiento con el propósito de fortalecer el desarrollo de las propias ciudades. Esta situación se agudiza con la creciente  urbanización y el propio desarrollo económico, lo cual implica la deforestación de bosques cercanos a las áreas urbanas.

Así, se estima que para 2030 el consumo de energía en las ciudades aumentará un 73 por ciento y las emisiones igualmente crecerán un 76 por ciento. Frente a esta situación los municipios del mundo se han activado y han logrado numerosas asociaciones entre ellos mismos, con el propósito de enfrentar  el riesgo acrecentado de las consecuencias devastadoras del cambio climático mundial, que afectarían  particularmente a personas en sectores vulnerables.

Muchas ciudades en todo el mundo, a pesar de sus presupuestos y capacidades limitadas, ya están desarrollando y poniendo en marcha estrategias locales de adaptación para resolver los problemas locales causados por las repercusiones del cambio climático.

En 2007,  los gobiernos nacionales adoptaron el Plan de Acción de la ONU sobre Cambio Climático y los gobiernos locales firmaron el Acuerdo Mundial de Alcaldes y Gobiernos Locales por la Protección Climática y desarrollaron un Mapa de Ruta de Gobiernos Locales para el Clima. 

En 2010 se realizó en Ciudad de México la Cumbre Mundial de Alcaldes, a la cual se sumaron los siguientes aliados decisivos: la Unión Europea, el Club de Madrid, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente de la ONU, el Banco Mundial, la Fundación Pensar, Planeta, Política, Persona y Carbonn Cities Climate Registry. Posteriormente, la convocatoria fue compartida y acompañada por dos importantes organizaciones internacionales de gobiernos locales, Gobiernos Locales por la Sustentabilidad  (ICLEI), y Gobiernos y Ciudades Locales Unidos (CGLU).

Ya en París 2015 se dieron cita, por invitación y por interés, más de 8000 Alcaldes de todo el mundo certificando de esta manera el enorme interés que tienen las Alcaldías por el cambio climático. Dentro de este contexto a  los gobiernos municipales les corresponde:

  1. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de manera voluntaria, promoviendo  medidas, políticas, leyes, planes y campañas en sus ciudades, tomando en cuenta sus recursos individuales y capacidades para hacerlo.
  2. Adoptar e implementar medidas  de mitigación climática diseñadas localmente  para alcanzar  metas voluntarias de reducción de emisiones en campos como el transporte sustentable, el manejo adecuado de residuos, la eficiencia energética, además de poner en práctica opciones de bajo carbono que contribuyan a hacer más ecológicos sus modos de vida y su economía local .
  3. Desarrollar estrategias locales de adaptación para hacer frente a las repercusiones locales e irreversibles del cambio climático que mejoren la calidad de vida de sus habitantes, en particular en sectores vulnerables en el medio urbano, quienes son los más vulnerables a las repercusiones del cambio climático.
  4. Registrar sus compromisos, medidas y acciones climáticas de manera cuantificable, reportable y verificable en cuanto a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en el Registro Climático de las Ciudades Carbon y aporten información continua en línea para que los  esfuerzos resulten transparentes.
  5. Impulsar la creación de mecanismos de acceso directo al financiamiento internacional y lograr el apoyo de los gobiernos nacionales y de distintos organismos multilaterales de apoyo técnico y financiero para enfrentar el cambio climático.
  6. Promover la inclusión de la sociedad civil en la lucha contra el cambio climático apoyando sus propuestas  que promuevan cambios de estilo de vida que contribuyan a la acción climática.
  7. Promover las alianzas y la cooperación entre ciudades para impulsar el intercambio de información y de conocimiento para la construcción de capacidades y la transferencia de tecnologías en las áreas relacionadas con la mitigación y adaptación. Las tareas son mucho mayores y van surgiendo  conforme las competencias se trasladen de una autoridad a otra con el respectivo financiamiento.