Hoy en día en la mente de cualquier venezolano y en el escenario político del país, se encuentran un sin número de preocupaciones originadas por las crisis de seguridad, alimentos, medicinas, salud, electricidad,  agua, entre otras. Sin embargo, a pesar de lo urgente de estas situaciones, no se puede dejar por fuera el cambio climático.

Debido a que ya se están sintiendo los efectos del cambio climático, este tema ya es prioridad en las agendas de casi todos los países del mundo (como se evidenció en el acuerdo de la COP 21 de París en el 2015). Tan es así la importancia y la urgencia de este tema, que en las discusiones para enfrentarlo no solo se debate de cómo reducir sus causas (mitigación) sino también de cómo prepararnos para sus consecuencias (adaptación).

Según la Primera Comunicación  Nacional en Cambio Climático de Venezuela (hecha en el año 2005), durante el siglo veinte se pudieron observar los siguientes efectos del cambio climático en el país:

  • Aumento de temperaturas nocturnas: 2,5°C (a razón de + 0,37 ºC / 10 años)
  • Disminución de la precipitación anual entre 3% y 20% en casi todo el país.
  • Distribución de las precipitaciones: disminuyó en la época lluviosa, pero aumentó ligeramente en la época seca en algunas zonas del país.

Además de estas consecuencias, Venezuela ha sufrido a lo largo de este siglo la agudización de las sequías originadas por el fenómeno de El Niño.

Estos efectos se irán haciendo cada vez más fuertes y tendrán sus impactos en el país por lo que es necesario adaptarnos a ellos. Algunos de estos efectos serán:

  • Las sequías afectarán el sistema de generación hidroeléctrico, el cual representa aproximadamente un 60% del total de generación. Es vital para el progreso del país que se diversifiquen las fuentes de generación eléctrica, tomando en cuenta la eólica y la solar, para así poder contar con un sistema eléctrico más robusto y resistente ante las sequías.
  • Las sequías también afectarán los embalses que proveen de agua potable al país. Por lo tanto, es necesario desarrollar la infraestructura y tomar las medidas necesarias para usar el agua de forma sostenible (construcción de embalses y plantas de tratamiento, eliminación de subsidios, entre otras).
  • Ciertos alimentos dejarán de crecer en zonas donde normalmente lo hacen. Se prevé que algunos de estos rubros sean: plátano y cambur en el estado Zulia, caña de azúcar en Yaracuy y Café en Táchira. Es necesario hacer estudios de cuáles serán los productos y las regiones afectadas para poder crear políticas que redireccionen la producción agrícola.
  • El aumento del nivel del mar pondrá en riesgo zonas costeras en Delta Amacuro, Zulia, Falcón, Nueva Esparta, entre otras.
  • Enfermedades producidas por vectores (dengue, malaria, zika, entre otros) se expandirán por el territorio nacional llegando a lugares donde hoy en día no llegan.

A esta lista hay que sumarle el hecho de que los países dejarán de consumir petróleo paulatinamente  para la generación de electricidad y como combustible para vehículos con el fin de reducir sus emisiones de gases invernadero. Esto provocará que la demanda y los precios de este hidrocarburo desciendan, por lo que Venezuela está obligada a diversificar su economía para evitar otra crisis económica.

Si bien es cierto que en la actualidad Venezuela tiene crisis mucho más urgentes que las del cambio climático, es necesario que este tema sea tomado en cuenta a la hora de plantear soluciones a largo plazo. De no hacerlo, en algunos años las causas de nuestras próximas crisis económicas y sociales no serán las acciones políticas sino las acciones de la naturaleza.