Todos los años llega la época de la sequía, con ella las quemas, y con ellas varios mitos

Carlos Peláez – Antes de que llegue la sequía, conviene tener claros los inconvenientes mitos que vienen con ella:

1) La “temporada de quemas”: No hay forma posible de que los rayos del sol prendan el material vegetal. No importa cuán seco esté, no importa cuánto calor haga, jamás se va a alcanzar el punto de ignición de ese material (unos 233°C). Las únicas otras fuentes naturales de incendios forestales en el trópico son volcanes (que no tenemos) y rayos (que en el Venezuela solo ocurren durante la temporada de lluvia, así que no generan incendios). En Venezuela hay una temporada de sequía, el que se queme todos los años no quiere decir que sea la temporada de “quemas”. Nuestros bosques se queman todos los años porque todos los años les prendemos fuego, no porque sea su dinámica natural.

2) La vegetación depende del fuego: Esto solo es verdad en bosques de pinos, eucaliptos y otros invasores como el capím melao, especies que no son originales de nuestras cordilleras. En estos bosques y sabanas, hasta la germinación de las semillas depende del fuego, pero en Venezuela ningún bosque natural presenta esta característica. Las sabanas pecuarias de los llanos, cubiertas de pastos y algunos árboles como el chaparro, incluyen al fuego dentro de su dinámica, pero los bosques venezolanos no.

3) Eso se recupera apenas empiece a llover: Los bosques tropicales tardan entre 10 y 70 años en recuperarse después de un incendio, y esto es únicamente si el fuego no se vuelve a repetir durante la recuperación. Lo que crece apenas llueve son una serie de pastos invasores, no autóctonos, oportunistas que jamás podrán mantener la biodiversidad natural de plantas y animales que existía antes de la quema. Este proceso se llama sabanización y es un grave problema ecológico.

4) Los incendios son por botellas o colillas: Juan Pérez Lorenzo, director de Bomberos Forestales durante más de 20 años, nos dejó claro en el Conuco de Prometeo que ningún culo de botella y muy pocas colillas son capaces de prender un incendio forestal. Nuestros incendios forestales son por armas de fuego detonadas cerca de bosques secos, por fogatas y quemas de basura mal supervisadas, por limpiezas de terrenos y por simples criminales que le prenden fuego al monte.

5) Lo que se quema es pura maleza: El bosque seco tropical (ese que pierde las hojas durante la época de sequía) es uno de los ecosistemas más biodiversos y productivos del mundo, y es patrimonio de la humanidad.

6) Siempre se quema en el mismo sitio: Cuando se quema un pedazo de bosque y se llena de pastos, estos pastos harán más fácil que ese mismo pedazo se vuelva a quemar al año siguiente (porque se secan completamente durante la sequía), y le prende fuego al bosque contiguo. Cada vez que hay un incendio, ese “parche” sabanizado se hace más grande hasta que consume todo el bosque.

7) Los incendios representan peligros para el humano: Es un drama que los animales en uno de los 10 países megadiversos del mundo tengan cada vez menos hábitat por culpa de los incendiarios. Pero los incendios forestales en Venezuela afectan particularmente al humano. Causan enfermedades respiratorias y espantan a los turistas, pero sobre todo, eliminan los bosques de donde nacen nuestras fuentes de agua (y electricidad), desestabilizan las faldas de los cerros que se hacen más vulnerables a deslaves y hacen que todo el país sea más caluroso (no por el fuego, sino porque los bosques bajan la temperatura del ecosistema).

8) La gente está en su derecho de prender fuego: Generar un incendio forestal, aun cuando sea en un área no protegida, es delito penal, punible con cárcel hasta seis años y sendas multas. La Guardia Nacional y los fiscales del Ministerio Público, así como las autoridades del Ministerio del Ambiente están facultados (y obligados) para aplicar las sanciones y las denuncias son importantes. Nadie tiene derecho a prenderle fuego al monte.

9) Llegó la calina: La calina es cualquier bruma producida por sólidos suspendidos en el aire. Técnicamente lo que hay en Venezuela es calina. Pero el nombre “calina” refiere originalmente a un fenómeno natural, inevitable, típico de ciudades bajo influencia de desiertos polvosos y el océano salino. La calina venezolana es humo de los incendios forestales, no es natural, no debería suceder.

10) Se reforesta y ya: Reforestar es una medida de emergencia, es necesario, pero es un esfuerzo gigantesco, difícil, muy costoso, es un proceso lentísimo y el bosque nunca se recupera totalmente. Y además, cualquier reforestación se pierde si el sitio se vuelve a quemar.