Por Lucia Kassai y Fabiola Zerpa.

Venezuela necesita, quizá más que ningún otro país de la OPEP, la extensión de un convenio de producción petrolera que este año reactivó los precios en baja del crudo. Pero su viejo rival, Estados Unidos, puede impedir que se llegue a un acuerdo más prolongado.

El mayor exportador petrolero de Sudamérica fue muy castigado por una saturación global que dejó a su economía cargando con el peso de demasiada deuda y una inflación galopante. Cuando los países de la OPEP y otros productores acordaron en noviembre reducir la producción durante seis meses, Venezuela cobró como mínimo US$210 millones más por los envíos en enero. Los precios subieron 20 por ciento desde que se anunciaron las restricciones y el presidente Nicolás Maduro dijo la semana pasada que este año el petróleo subirá hasta US$70 el barril.

Si bien la necesidad de dinero aumentará la presión para que Venezuela intente prolongar las reducciones más allá de junio, la recuperación del mercado ya está alentando a proveedores rivales a llenar el vacío. En Estados Unidos -el mayor consumidor mundial- la producción está repuntando y es la primera vez que sus exportaciones semanales crecen por encima de 1 millón de barriles diarios. Ese resurgimiento puede llevar a Arabia Saudita, el miembro más grande e influyente de la OPEP, a reanudar la extracción a voluntad después de mediados de año para no perder participación de mercado frente a buscadores de petróleo oportunistas.

“Eso es exactamente lo que preocupaba a los sauditas cuando decidieron no reducir la producción en 2014”, dijo Jed Bailey, director ejecutivo en la firma de investigación Energy Narrative de Cambridge, Massachusetts. “Se daban cuenta de que, si la OPEP reducía, otro produciría más, y eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora”.

La producción estadounidense crecerá 430.000 barriles diarios a finales de este año, impulsada principalmente por una reactivación en el desarrollo de las formaciones de shale, dijo la Administración de Información sobre Energía el mes pasado. Si la OPEP vuelve a la extracción plena, Rusia y otros grandes productores podrían hacer bajar los precios hasta US$30, según analistas de ABN Amro.

Esto presagia problemas para Venezuela, que recibe casi todos sus ingresos por exportación del petróleo. Es probable que la economía se haya contraído 10 por ciento el año pasado y se contraerá otro 2,5 por ciento en 2017, según una encuesta de Bloomberg a economistas. Un índice de inflación informal recopilado por Bloomberg demuestra que los precios al consumidor subieron más de 1.400 por ciento anual y que las arcas del país se estaban agotando de cara a vencimientos de pagos de deuda de más de US$9.000 millones este año.

https://www.bloomberg.com/latam/blog/rival-pone-en-riesgo-ganancia-petrolera-esencial-para-venezuela/