Los océanos se han convertido en un gran vertedero al que, cada año, se arrojan tantos desechos plásticos como el equivalente a un camión de basura por minuto. Para intentar frenar esta espiral, acaba de partir de la Bretaña francesa ‘Race for Water’, una expedición suiza que, durante cinco años, navegará por todo el mundo para concienciar sobre este grave desafío medioambiental y para buscar alternativas que permitan transformar estos residuos en una fuente de energía.

Recoger las basuras de los océanos sería “un sueño utópico”, sostiene Marco Simeoni, líder de esta iniciativa que, con veinte paradas previstas alrededor del mundo, pretende servir como plataforma educativa para líderes políticos y ciudadanía en general, además de como laboratorio móvil y como ejemplo de hasta dónde pueden llegar las tecnologías limpias.

El barco arrancó su viaje el 9 de abril con la vista puesta en su primera parada: Bermudas, donde espera atracar a tiempo para la Copa de América, que se celebra en junio. Para llegar hasta allí y seguir avanzando por el Caribe y las costas americanas para, en 2018, encaminarse hacia Asia y ya en 2020 poner rumbo a Oriente Medio y el Mediterráneo, este catamarán solo echa mano de energías renovables.

Un barco movido solo por el sol, el agua y el viento.

Sol, agua y viento es todo lo que el barco necesita para esta expedición. ‘Race for Water’, el primer buque hidrógeno-solar, está dotado de más de medio millar de metros cuadrados de paneles solares a cuyo aporte de energía se suma la producción de hidrógeno gracias al agua, además de una cometa capaz de multiplicar por dos el ritmo de crucero.

“Con Odyssey 2017-2021 queremos demostrar que las soluciones sostenibles para preservar los océanos de la contaminación son posibles gracias a las tecnologías más innovadoras”, asegura Simeoni en una afirmación aplicable tanto al propio barco, un ejemplo para el transporte, como al objetivo que persigue para los residuos plásticos: crear la tecnología capaz de convertir los desechos en energía, algo en lo que se trabaja en colaboración con ETIA y para lo que pretenden lanzar un piloto en otoño de 2017.

Además de ser ejemplo de la aplicación de las energías renovables y de la solución innovadora que se pretende para los residuos plásticos, ‘Race for Water’ busca convertirse durante los próximos cinco años en un punto de unión de investigadores desde el que se impulsen y se visibilicen los avances para atajar la contaminación de las aguas.

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