Manifestante contra altos salarios ejecutivos.

Pocos se oponen ya a la idea, en otras épocas casi subversiva, de un salario mínimo determinado por el Estado. Pero, ¿es hora de que también haya un salario máximo legal?

La controversia política por la desigualdad está al rojo vivo. En los países latinoamericanos nunca dejó de ser un tema candente. Y lo es cada vez más en las naciones industrializadas, en donde el resentimiento frente a los privilegios de una élite corporativa ha sido señalado como una de las posibles explicaciones de la llegada de Donald Trump al poder en Estados Unidos.

Por eso sigue viva la discusión sobre si el Estado debería establecer reglas prohibiendo que la gente gane más de cierto salario, en aras de la convivencia cívica.

Idea antigua

La idea lleva décadas en gestación. “En 1942, el entonces presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, a quien nadie describió como un radical socialista, propuso que cualquiera que ganara más de US$25.000 debería pagar una tasa de impuesto del 100%”, recuerda el editor económico de la BBC, Kamal Ahmed.

Protesta contra Wall Street

Esa suma, equivalente en dinero actual a unos US$400.000, está muy por debajo de las remuneraciones típicas de los grandes ejecutivos en el sector corporativo estadounidense de hoy.

Pero los intentos de establecer un tope semejante no han tenido éxito por lo general en las naciones industrializadas.

En noviembre de 2013, los votantes suizos rechazaron en un referendo la Propuesta 112, que buscaba limitar los salarios ejecutivos. El 65% del electorado decidió que era una mala idea.

Razones

Entre las razones citadas en el referendo suizo estaba el argumento que sostenía que, si esa norma era aprobada, los jefes corporativos simplemente se irían a vivir a otro país.

Policía en Wall Street.

Y están los que aseguran que un tope arbitrario podría hacer que funcionasen mal los mercados laborales, en este caso el de los ejecutivos.

Al reducirse el precio que puede pagarse por ellos, puede que los ejecutivos más capaces decidan buscar otras opciones, privando a las empresas de sus conocimientos y habilidades.

O puede ser que una decisión así abra la compuerta a que los ejecutivos sean recompensados de maneras ocultas, o por lo menos poco transparentes, favoreciendo la corrupción, como pasa en los mercados negros que muchas veces surgen en cualquier mercado en el que los gobiernos intentan establecer controles de precios.

Inspira

De modo que la idea de limitar los salarios más altos tiene críticos, pero sigue inspirando a otros.

El pasado 10 de enero, en una entrevista para la BBC, el jefe del opositor partido laborista británico Jeremy Corbyn revivió la controversia en Reino Unido al pedir un “tope” legal a los salarios altos.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-38631907