Dos años después de París, la investigación Climatescope de Bloomberg New Energy Finance resalta la desaceleración en la inversión de países de la OCDE y un seguimiento limitado a las políticas públicas en naciones no pertenecientes a la OCDE.

Londres, Washington D.C. y Sao Paulo, noviembre 6, 2017.- A dos años de la firma del Acuerdo de París, Acción por el Clima, y ocho años después de Copenhague, los países en ambos lados de la división rico-pobre se están quedando cortos en las promesas realizadas para encarar los cambios climáticos a través de inversiones a energía limpia.

La inversión total en energía limpia en países no pertenecientes a la OCDE cayó $40.2 miles de millones de dólares (mmdd) a $111.4mmdd en 2016, de $151.6 miles de millones de dólares en 2015. Aunque China representó tres cuartas partes de la caída, las nuevas inversiones en energía limpia en todos los demás países que no pertenecen a la OCDE también cayeron 25% desde 2015. Los datos fueron recolectados como parte del proyecto anual Climatescope de BNEF (www.global-climatescope.org) enfocándose en la actividad de energía limpia en países en vías de desarrollo.

Más allá de la caída registrada en 2015-2016, la tendencia a largo plazo también es potencialmente desconcertante para los responsables de la formulación de políticas públicas. El número de países no miembros de la OCDE a nivel mundial que han registrado una financiación de activos de energía limpia superior a los $ 100 millones de dólares por año ̶ el costo aproximado de una gran planta de energía eólica o fotovoltaica terrestre – se ha estancado en alrededor de 27, desde 2010.

En la histórica conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático llevada a cabo en Copenhague en diciembre de 2009, las naciones más ricas prometieron una disponibilidad de $100 miles de millones, cada año a las naciones menos desarrolladas con el fin de combatir el impacto del cambio climático. La propuesta tenía la intención de incluir todas las formas de inversión relacionada con el clima. Con base en los montos totales calculados por BNEF en Climatescope, existen pocas razones para sugerir que la financiación de energías limpias será una contribución suficiente para garantizar que se logre el objetivo principal.

BNEF encontró que los fondos desplegados específicamente por las naciones más ricas de la OCDE a los países que no pertenecen a la OCDE para apoyar la construcción de energía limpia cayeron a $ 10 mil millones de dólares en 2016 desde $ 13.5mmdd en 2015. Esta cifra incluye tanto las finanzas públicas (principalmente en forma de bancos de desarrollo e instituciones de exportación e importación) como el capital totalmente privado.

Sin duda, será necesario acelerar la expansión de la energía limpia si queremos evitar los peores impactos del cambio climático. Bloomberg New Energy Finance estima que se invertirán un total de $ 8.7 billones de dólares en proyectos de energía cero-emisiones de carbono hasta el año 2040, de acuerdo a las estimaciones de largo plazo, New Energy Outlook. Sin embargo, se necesitarán $ 5,4 billones de dólares adicionales para mantener el aumento total de la temperatura en 2 grados Celsius y contener los peores impactos potenciales del cambio climático.

En términos de la promesa de $100 miles de millones de dólares por año, la convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático estima que la inversión en energías no-limpias fue de un total de $60.5 miles de millones de dólares en 2014. Si se hubiera incluido la cifra total de BNEF para los flujos de energía limpia ese año, el total habría ascendido a $ 71,3 mil millones de dólares. Teniendo en cuenta los $10 mmdd desplegados de los países más ricos a países menos desarrollados para energía limpia en 2016, a menos que todas las posibles formas de inversión relacionadas con el clima hayan aumentado de forma marcada desde 2014, el objetivo de $ 100 mil millones de dólares parece estar lejos de alcanzarse, con solo tres años para 2020.

Inversión transfronteriza en energía limpia hacia países en desarrollo, por fuente de inversión

Hace dos años, en la Conferencia de las Naciones Unidas Contra el Cambio Climático en Paris, alrededor de 200 países se comprometieron a combatir las emisiones de CO2 a través de “Contribuciones Nacionalmente Determinadas ”. A pesar que estas promesas variaron en ambición y alcance, casi todas requieren que los países desarrollen políticas domésticas para alcanzar sus metas establecidas internacionalmente. En este sentido, el informe Climatescope sugiere que los países en desarrollo tienen un gran trabajo que hacer. De las 71 naciones investigadas a detalle por BNEF, 76% han establecido metas de contención de emisiones de CO2. Sin embargo, solamente dos tercios (67%) han introducido tarifas especiales (feed-in tariff) o subastas para apoyar proyectos de energía limpia, y solo el 18% ha establecido políticas nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Estas regulaciones técnicas detalladas han demostrado ser críticas para atraer capital privado para energía limpias en los países en desarrollo y facilitar el aumento de escala.

“Las cifras resaltan la brecha entre hablar y actuar cuando se trata de abordar el clima y apoyar la energía limpia”, dijo Ethan Zindler de BNEF. “Los países más ricos han sido más lentos en aumentar la inversión de lo que se podría haber esperado, dadas las promesas realizadas hace ocho años en Copenhague. Pero las naciones más pobres, en muchos casos no han construido los marcos de políticas necesarios para construir la confianza de los inversionistas y atraer inversiones de energía limpia”.

La promesa de $ 100 mil millones de dólares de Copenhague fue reiterada en el Acuerdo de París en 2015. Como respuesta, algunos países en desarrollo se comprometieron a cumplir los objetivos de emisiones con la condición de que se proporcionara suficiente asistencia financiera y técnica. Veinticinco naciones examinadas a través de Climatescope se comprometieron a lograr objetivos más agresivos de reducción de CO2, si las naciones más ricas cumplían completamente con la promesa de Copenhague.

Otros 19 países dijeron que cancelarían sus compromisos por completo si no se ofrecía suficiente asistencia. Brasil, por ejemplo, se ha comprometido a reducir sus emisiones nocivas de gases de efecto invernadero en un 37% con respecto a los niveles de 2005 para 2025, independientemente de la ayuda que reciba de otros países. Sin embargo, el país también ha dicho que reducirá las emisiones en un 43% con un apoyo de la comunidad internacional.

Descarbonizar el sector eléctrico del mundo no fue la única intención de la promesa original de $ 100 mil millones de dólares por año, pero el sector representa hoy en día alrededor de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero en los mercados emergentes. Y las emisiones totales de CO2 de los países que no pertenecen a la OCDE se dispararon un 65% entre 2002 y 2012 gracias a las tasas de crecimiento económico excepcional en China y otros países. De cara al futuro, apoyar la energía limpia en los países en desarrollo es potencialmente crucial para enfrentar el cambio climático, ya que se espera que estas naciones presenten las mayores tasas de crecimiento económico y demanda de electricidad.

https://www.bloomberg.com/latam/blog/en-mercados-emergentes-existe-un-rezago-para-encarar-los-problemas-climaticos-traves-de-energias-limpias/