Aunque Suiza no es uno de los países más contaminantes de la Unión Europea, sí se trata de uno de los socios que da un mejor ejemplo a otros integrantes de la comunidad.

Recientemente, los vecinos de la ciudad de St. Moritz (en el Cantón de los Grisones, en Maloja) se han apuntado al transporte público sostenible y ya han visto funcionar por primera vez en sus calles el eBus, un autobús eléctrico que utiliza el tiempo de espera en las paradas para recargar su batería.

El eBus aprovecha estos estacionamientos para conectarse a un pantógrafo que le proporciona una carga de en torno a 450 kW.

Este nuevo modelo de transporte ya operativo en St. Moritz no solo contribuye a la reducción de emisiones de CO2, sino que su uso también consigue frenar en gran medida la contaminación acústica, otro de los principales males del ámbito urbano.

En busca de un turismo sostenible.

St. Moritz se animó a participar en la iniciativa del eBus (en las que están implicadas empresas como Volvo o Siemens) a raíz de su inclusión en el proyecto EnergieStadt; un plan que se puso en marcha hace aproximadamente trece años y que pretende sacar partido a las múltiples visitas que recibe su entorno convirtiéndolas en turismo sostenible.

Acercar los motores económicos de los países a las energías limpias es un propósito que Suiza comparte con muchos otros integrantes de la Unión Europea. De hecho, ‘turismo sostenible’ son dos palabras que suenan cada vez más a menudo en urbes como Barcelona (España) y, además, existen ciudades europeas como Hamburgo (Alemania) o Viena (Austria) en las que ya funciona el eBus desde hace un par de años.

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