El debate sobre la estética (o falta de ella) de los sistemas de captación de energía solar parece superado tras la inauguración del nuevo edificio de la Escuela Internacional de Copenhague. Cubierta por 12.000 paneles solares de color verde marino, esta instalación en el distrito de Nordhavn es ya una de las centrales solares integradas más grandes de Dinamarca, además de haber llevado a su máxima expresión la unión de sostenibilidad y estética.

De hecho, este diseño único a cargo de C.F. Møller Design en lo que será un espacio urbano portuario ha sido finalista en los European Architecture Award, además de haber ganado el ICONIC Award Architecture 2017.

Un vistazo alrededor de este particular edificio explica los reconocimientos y cómo se ha jugado con la tecnología solar para obtener energía limpia, pero también para el propio diseño y para el embellecimiento del edificio.

Con espacio para albergar a 1.200 estudiantes, en esta escuela de 26.000 metros cuadrados más de 6.000 están totalmente recubiertos por células solares únicas. La tecnología, que aporta el matiz cromático tan peculiar, procede del École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL). Sus paneles están en estos momentos en fase de producción masiva en un formato de 3 x 6 metros y 4 milímetros de anchura.

Con capacidad para aportar 300 Mwh de electricidad al año, lo que representa más de la mitad del consumo de la escuela, estos paneles verde marino prescinden de pigmentos y obtienen su coloración de un proceso de interferencia lumínica sobre el que el EPFL trabajó intensamente.

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