La forma más común de disponer de la basura en Venezuela es enviándola a rellenos sanitarios o vertederos. Éstos, son lugares donde la basura es enterrada y cubierta. La diferencia entre ambas es que en los rellenos sanitarios se toman medidas para hacerlos lo más seguro y menos contaminante posible.

Estos lugares contienen cualquier tipo de materiales, como: plásticos, vidrios, papeles, textiles, materiales electrónicos, entre otros.

En muchos países, tanto desarrollados como en vía de desarrollo, estas opciones han perdido popularidad, ya que el reciclaje, la reutilización y la obtención de energía a partir de la basura, son vistas como alternativas más sostenibles.

Sumado a esto, están los hechos de que muchos países, especialmente en Europa, se están quedando sin suelo para nuevas construcciones o cultivos y que las reservas de muchos minerales han disminuido considerablemente.

Todas estas razones incentivan el desarrollo de la minería de rellenos sanitarios o vertederos (landfill mining en inglés). Esta tecnología consiste en la extracción de la basura de rellenos sanitarios o vertederos con el fin de recuperar materiales para que sean reutilizados, bien sea para generar energía o para fabricar nuevos productos.

Materiales como plásticos, textiles, papeles y otros desechos orgánicos pueden ser utilizados para producir energía (mediante su incineración) o pueden ser tratados para posteriormente ser reciclados.

Minerales como el hierro, cobre, platino o minerales de tierras raras son extraídos y tratados para ser utilizados nuevamente como materia prima. Esta opción es considerada como una de las alternativas más atractivas debido al precio que algunos de estos minerales pueden tener en el mercado.

En Venezuela existen alrededor de 215 de estos lugares y sumado a esto, el poco reciclaje que se lleva a cabo en el país, hacen que esta actividad tenga un gran potencial económico en nuestro país.

Sin embargo para que esta actividad sea viable, debe existir un mercado protegido por una legislación que haga que esta actividad sea económica, social y ambientalmente sostenible. Para esto, Venezuela debe adaptar una nueva política de disposición de basura, donde se apunte a eliminar los rellenos sanitarios y los vertederos para darle prioridad a la reutilización y el reciclaje de materiales, así como la producción de electricidad a partir de desechos.

Si bien es cierto que el problema de la disposición de la basura no está entre los problemas más urgentes de los venezolanos no deja de ser importante. Un manejo adecuado de la basura genera riquezas, protege el ambiente y crea bienestar social, por lo que a la hora de replantearnos un nuevo proyecto de país, el manejo de la basura debe ser su espacio importante en la agenda.