La Central Hidroeléctrica Simón Bolívar o Guri, en el estado Bolívar, es una razón para presumir del venezolano. Es la cuarta del mundo de su tipo con mayor capacidad, superada por China y Brasil. Esta y las tres plantas que le hacen compañía en el Río Caroní pueden llegar a producir 15.746 megavatios (MW), lo cual supera la demanda promedio del venezolano.

Las autoridades en materia eléctrica del país las han descuidado, al igual que a las otras cuatro plantas que existen en el territorio, para un total de nueve. La inversión ha sido considerable, pero el manejo deficiente. Hoy todas juntas producen 10.608 MW, lo cual convierte al agua en la mayor fuente de generación de energía; y deja rezagados a los combustibles fósiles de las termoeléctricas. Pero, este sistema cuenta con más de 18.000 MW en capacidad instalada, según el ingeniero y consultor José Aguilar.

Nelson Hernández, colega de Aguilar, refiere que el problema está en que el parque termoeléctrico, pues tiene el 60 % de su capacidad fuera de servicio por falta de mantenimiento y suministro de combustibles.

“Nuestro sistema hidroeléctrico no está atrasado, en todo caso su desarrollo presenta atraso en obras que ya debieran estar en servicio. En lo que hubo retroceso fue en su manejo que ya no es profesional”, explica Miguel Lara, ingeniero eléctrico y expresidente de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis).

“La espiral del deterioro se acentuó desde 2007. Pero, El Guri se metió en problemas porque desde mayo de 2014 el Gobierno le pisó el acelerador cuando llovía poco. Esa sobreproducción debió estar en las plantas termoeléctricas porque hay más capacidad instalada. Ahora, en el mes de junio, las precipitaciones han favorecido al sistema, pero por primera vez en época de lluvia, el Gobierno bajó el ritmo de producción”, dice Aguilar.

Sobre el silencio gubernamental, Hernández advirtió que la información para el diagnóstico y planteamiento de soluciones es difícil. “El experto conocedor del sistema puede intuir con poca información lo que ‘debe’ estar sucediendo. Así se trabaja y se elabora data desde 2010. También se utiliza la información que se da en ruedas de prensa, entrevistas y eventos”, dijo.

Otro elemento que ha caracterizado la mala gestión en materia energética de este Gobierno es disfrazar de “sabotaje eléctrico” la ausencia de mantenimiento oportuno. El expresidente de la Opsis mencionó que existen dos tipos de casos a los que se hace referencia: el de tipo externo, con fotos de fallecidos que manipulaban los circuitos de distribución “posiblemente para conectarse de forma ilegal o robar material” y el que está relacionado con los trabajadores del sistema y las fallas del sistema.

“Estas personas al final son liberadas de culpa porque no se puede demostrar negligencia de ellos, sino de las autoridades. Por tanto, el “sabotaje eléctrico” no es más que la excusa ante su fracaso”, aseveró el especialista.

Nueva ola de calor
Tanto Aguilar, como Hernández y Lara aseguran que las hidroeléctricas se recuperaron por las lluvias que bañaron al país y no por el racionamiento eléctrico impuesto por las autoridades. Apuntan que esta medida llegó tarde y sin operativos de mantenimiento.

Hernández aseguró que de repetirse el llenado de Guri, al igual que el año 2015 (descenso de las aguas) y si no se recupera el parque termoeléctrico, los racionamientos en el 2017 serán más críticos.

Este panorama se agrava si el pronóstico de Aguilar llega a cumplirse: “El Sol se acerca a Venezuela y en pocas semanas se va a disparar el calor. Eso va a durar hasta el 15 de noviembre, por lo que estamos en un gran dilema porque el parque termoeléctrico está en malas condiciones y al Gobierno le ha dado en no producir lo que debería en Guri”, advirtió.

Este trabajo fue realizado en conjunto con Efecto Cocuyo. El artículo fue redactado por Ibis León y Vanessa Moreno.

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