Con más de un millón de servidores y 13 centros de datos instalados en todo el mundo, el motor de búsqueda Google es el sitio Web más visitado a nivel mundial, capaz de procesar más de mil millones de peticiones de búsqueda diarias. La enorme compañía estadounidense ─con oficinas centrales en Mountain View, California, y 70 oficinas en más de 40 países─ que se especializa en productos y servicios relacionados con Internet y otros dispositivos electrónicos, está a punto de convertirse en la compañía más grande del mundo en consumir exclusivamente energía limpia.

Para alimentar sus actividades distribuidas en el mundo entero, el gigante tecnológico debe usar ingentes cantidades de energía, al punto de que en 2016 tuvo el mismo consumo de electricidad que la ciudad de San Francisco. Tal gasto energético y sus elevados costos financieros y ambientales lo impulsaron desde hace ya diez años a hacer algo al respecto y, desde entonces se enfocaron intensa y sistemáticamente en ello. Al respecto, el New York Times comentó hace poco: “Lo que Google ha hecho en la última década, sin hacer mucho ruido, es participar en una serie de grandes acuerdos con productores de energía renovable, garantizándoles la compra de la energía que produzcan con sus turbinas de viento y sus celdas solares”. Esas garantías, conocidas como Certificados de Energía Renovable, permiten a los productores obtener el financiamiento necesario para comprar más turbinas o celdas solares.

“Somos la corporación que más compra energía renovable en el mundo”, declaró el vice-presidente de Centros de Información de Google, Joseph Kava, al tiempo que informaba que en este año 2017, la empresa se cambiará de manera definitiva y completa a energía solar y del viento, en todas sus sedes y centros de datos. La historia del proceso es digna de ser reseñada: en el 2007 instalaron un proyecto piloto de 1,6 MW de energía solar para suplir la electricidad de sus oficinas centrales; en 2009 crearon la subsidiaria Google Energy, con el objetivo de reducir costos y a la vez producir y vender energía limpia; en 2010 Google Energy hizo sus primeras inversiones en un proyecto de energía renovable colocando 38,8 millones de dólares en dos granjas eólicas en North Dakota, Estados Unidos.

A partir de entonces continuó su rápida expansión asociándose con algunas de las más reconocidas empresas proveedoras de energías limpias, hasta llegar al día de hoy cuando tienen contratos por 2.6 gigavatios de capacidad con 20 granjas eólicas y solares en distintos lugares del mundo. La construcción de los proyectos exigió alrededor de 3.500 millones de dólares y unos 2.000 millones se destinaron a plantas energéticas en Estados Unidos, según reportaba Bloomberg a finales del año pasado.

Más allá de que desde 2010, las energías eólica y solar han permitido alcanzar una función de costos excelente ─las oportunidades para generar electricidad limpia han aumentado y los precios descendido─, un elemento a relevar es que durante todo ese proceso, Google ha venido experimentando simultáneamente un menor consumo de energía y una mejoría en su eficiencia al punto de, que comparado con cinco años atrás, en muchos de sus centros de información registra 3,5 veces más capacidad de computación con el mismo consumo de electricidad.

Google espera que otras compañías sigan su liderazgo y se cambien también a fuentes de energía limpia independientemente del área en la que actúen, ya que el desafío del cambio climático así lo exige. Al respecto, la compañía manifestó: “Nuestro objetivo final es crear un mundo donde todos -no sólo Google- tengan acceso a energía limpia”.

Afortunadamente, su deseo comienza a materializarse, ya que según Bloomberg New Energy Finance, 83 grandes compañías del mundo se han comprometido a funcionar en su totalidad con energía renovable, como parte de la lucha global contra el cambio climático en el marco de la iniciativa RE100 ─Empresas líderes con 100% de energía renovable─, para lo cual firmaron acuerdos de compra de 1.1 gigavatios de energía verde el año anterior al que Google se sumara a la iniciativa, cifra que creció a 5.1 gigavatios en 2015.